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martes, 30 de octubre de 2012

La educación en Colombia: un asunto de poder


El presente informe está basado en el capítulo cuarto del texto: La educación durante el Federalismo, la reforma escolar de 1980, de Jane M. Raush, profesora norteamericana.  El capítulo se sitúa, dentro del marco general de la historia educativa de Colombia, en la visión de los ignorantistas respecto a los instruccionistas que durante la reforma escolar que se adelantaba en la época desató varios conflictos ideológicos en el país; como dice la autora: “el intento de cumplir con las disposiciones en el Decreto Orgánico despertó casi inmediatamente una vehemente oposición que finalmente ahogó a los instruccionistas”.

El inicio de dicho conflicto tiene su origen en el Decreto orgánico de instrucción pública de 1970, el decreto que bajo la Constitución Política de Rionegro de 1953, dio voz a los anhelos  reformistas del pensamiento liberal. Esta  introdujo en su legislación tres campos de acción: enseñanza, inspección y administración; se creó por primera vez en el país una Dirección General de Instrucción Pública que luego sería el Ministerio de Instrucción Pública a  cargo de un Director General designado por el Presidente de la República que entre sus funciones tenía formular los programas de enseñanza.

Los ignorantistas eran constituidos por la iglesia católica, los conservadores y gran mayoría  del pueblo colombiano a fin a las ideas religiosas católicas; por su parte los instruccionistas  se dividían en varios grupos: los Reformadores Educativos, Los Radicales, La Guardia de Colombia y los Católicos Liberales.

Fueron tres los puntos del Decreto Orgánico que  enfrentaron estos grupos: el poder del Gobierno Federal para organizar, dirigir y fomentar la educación, el carácter obligatorio de  la educación para niños entre 7 y 15 años  y el establecimiento obligatorio de la instrucción laica.

A estos puntos, el clero fue gran opositor. Uno de los principales argumentos que exponían en vocería del Obispo Carlos Bermudez era la religión como parte esencial de la educación hablándose de un país en su mayoría católico, el Obispo daba a reconocer que la iglesia había sido el principal agente de civilización en Colombia y por tanto esto le dada la potestad de ejercer la autoridad sobre las escuelas, en su concepto: “la educación laica corrompería a los niños y llevaría al país al desastre total”.

En un estado prominentemente católico que el clero hiciera oposición a la educación influyó en gran medida en las reacciones que el pueblo tomó frente al Decreto. La iglesia católica, aparte de  prohibir explícitamente a sus fieles católicos de colaborar con la instrucción pública, utilizó todo su poder de discurso para rechazar las imposiciones del Decreto poniendo al mismo nivel del pecado el hecho de que los padres enviaran sus hijos a las escuelas oficiales, así mismo utilizó amenazas de excomunión o la exclusión de cualquier tipo de beneficio espiritual, como el perdón de los pecados. Las ideas del bien y el mal, siendo el primero la Iglesia católica y el segundo la educación, tuvieron gran acogida por el pueblo. “Las sociedades Católicas se convirtieron en el principal instrumento de los ignorantistas en la movilización de la opinión popular contra las escuelas”. (M. Raush, 1993, p. 119)

Según la autora, algunos católicos laicos se unieron a la protesta del clero afiliándose a sociedades católicas que pretendían ubicar a la religión católica por encima de la política lo que ocasionó fuertes disputas que sirvieron como  detonante de la guerra civil de 1876.

Por su parte la posición de los conservadores estaba muy ligada a las ideas católicas. “En 1978 J.M Samper escribía que el apoyo conservador a la instrucción pública, no obstante lo firme que fuese, estaba limitado por dos reservas: que la educación debería ser moralista y religiosa y que la educación debía ser bien dirigida, funcional y adecuada a los recursos y costumbres colombianas”. (M. Raush, 1993, p. 124)

Aunque los conservadores rechazaban la instrucción oficial en la forma en que los radicales habían decretado, como dice Jane M. Raush, no eran ciertamente ignorantistas en cuanto no se oponían a toda clase de instrucción, pues veían esta como un valor social de gran dimensión. La preocupación de los conservadores frente al Decreto radicaba en el énfasis que hacía a la centralización que, según ellos, supondría el ejercicio de poderes extraconstitucionales por parte del Gobierno. “El poder ejecutivo podría convertirse en una dictadura de la instrucción pública”. (M. Raush, 1993, p. 125)

Para los conservadores, una de las formas más viables para el sistema educativo era un plan controlado y financiado, en el que el Estado daría autonomía económica a los distritos y apoyaría a aquellos que se encuentren en condiciones menos favorecidas. Otro de los puntos que objetaban era la obligatoriedad de la educación porque violaba los derechos individuales protegidos por la Constitución, deslegitimando a los padres como autoridad en el núcleo familiar.

En el aspecto de la educación religiosa en las escuelas, el clero y los conservadores coincidían, aunque con una intención de poder diferenciadora. Según la autora,  los conservadores consideraban la educación laica un complot de los liberales para atrapar a l público joven y la Iglesia católica era quién podía vigilar correctamente el proceso educativo.

Las publicaciones de la época marcaron una influencia significativa en la opinión del pueblo. Según la profesora norteamericana, el tono de los argumentos variaba con las publicaciones; La ilustración, La América y El Deber mantenían un tono objetivo de la información, mientras que Las publicaciones de Caridad y El tradicionalista exponían la información desde una perspectiva emocional. “Los editoriales convertían a la instrucción religiosa en una causa sagrada del catolicismo y marcaban a todo aquel que desaprobaba como masón, ateo, instruccionista, corruptor y asesino”. (M. Raush, 1993, p. 128)

Aunque las ideas conservadores lograron movilizar varios sectores de poder como la Iglesia, su proceder los ponía en cuestionamiento ante los radicales por la forma como utilizaban planteamientos y sentimientos religiosos para vencer políticamente.

La visión de los radicales, quiénes favorecían el Decreto Orgánico, comenzó con
Jose María Samper, quién en un inicio fue radical pero luego había llegado a la conclusión de que dicho Decreto era inconstitucional. La propuesta de Samper respecto a la educación era una política orientada a la persuasión más que a la  imposición basándose en la idea de que el pueblo colombiano era esencialmente católico, por tanto no se le podía obligar a aceptar una educación irreligiosa. Los radicales no asumían la religión como un asunto de competencia oficial, por lo tanto la educación religiosa en las escuelas no era viable.

En 1880, después de que Rafael Nuñez asumió la presidencia, las disputas por el Decreto Orgánico tomaron un ambiente pasivo por parte de los ignorantistas. Los dirigentes de los distritos se mostraban indiferentes y se negaban a cooperar con las disposiciones del gobierno para poner en marcha la instrucción pública.  Sin embargo, su intención, como los de más opositores del Decreto tenía que ver con una lucha por mantener el poder; el temor a que el pueblo se educara y perdieran autoridad política los hacía asumir una posición en contra.

Esta situación afectaba directamente a los maestros quiénes no recibían oportunamente el incentivo económico por su labor, aparte de no recibir también el entrenamiento necesario y los métodos adecuados para la enseñanza escolar. Con el objetivo de mantener su poder y evitar que la educación primeria llegara al pueblo las autoridades distritales, aconsejadas por el clero y por los gamonales, bloqueron pasivamente la reforma a la educación.

El pueblo, a pesar de las constantes influencias de los grupos de poder representativos, también asumió una posición respecto al Decreto. La educación suponía un sacrificio intelectual, emocional y técnico. En un país donde el sustento económico de las familias dependía del campo, para las familias era muy difícil enviar a sus hijos a la escuela, pues los niños campesinos eran trabajadores sin remuneración; si el niño se iba para la escuela, los padres perderían uno de sus trabajadores y por tanto su sustento se vería en riesgo. Además de la distancia que había entre la escuela y el campo era otro factor desfavorable que disminuía notoriamente la posibilidad de que la población joven estudiara.

Según la autora, las personas no le veían utilidad a la educación respecto a sus actividades agrícolas. La educación estaba alejada de la cotidianidad de quienes la recibían. Otras personas siguiendo las ideas del clero abandonaban toda posibilidad de enviar a sus hijos a la escuela por temor a recibir un castigo o a que se convirtieran a otra religión o credo. Pero fue en gran medida el desconocimiento de los beneficios de la educación los que no permitieron que las personas accedieran a ella. Finalmente, también en las familias, la educación terminaba por ser un instrumento de poder, en el cuál los padres temían perder la autoridad ante sus hijos.

A modo de conclusión, “la guerra de las escuelas” como nombra la autora en su texto, puso en el escenario de la opinión pública una serie de ideologías que perseguían una intención de poder. La historia de la educación en Colombia estuvo marcada por prejuicios particulares que evitaron que la discusión se diera entorno a los beneficios de la educación y sus retribuciones futuras. Puso, en cambio, en evidencia la inestabilidad política del país.




martes, 8 de febrero de 2011

Lo que queda por narrar del periodismo narrativo


“Nos pasamos la vida buscando lo que ya hemos encontrado”
Tomás Eloy Martínez.


En el periodismo narrativo cada acontecimiento tiene su color, su tamaño, forma y textura, también tiene olor y sentimientos profundos donde el escritor se convierte en artista al pintar con palabras.

El artista se arma de ideas para hacer el boceto  de la obra a realizar, la planea y escoge cuidadosamente el pincel delgado o grueso con el que le va a dar el toque perfecto. Después de tener el boceto, el artista empieza a darle capas de pintura al lienzo resaltando cada detalle con un color preciso y dando énfasis o suavidad a determinadas formas según su lugar de ubicación en el cuadro.

Así como la labor del artista, el periodista se prepara para contar una historia, la escoge, la investiga y se vale de las herramientas que caracterizan un relato periodístico: la realidad y las letras. La función del que escribe no es más que la de un artista que se hace parte de la obra para expresar un sentimiento que provoque en el público un sentido de identificación. Que al final pueda el lector sentirse totalmente atrapado por la historia.

Para adentrarnos en una idea de lo qué es el periodismo narrativo tomaremos como referencia el texto Periodismo y literatura: peleas de vecinos, una discusión De Norman Simms, Germán Castro Caycedo y Germán Santamaría. Ahondaremos en la importancia de este arte y sus características desde los textos: periodismo y narración desafíos del siglo XXI de Tomas Eloy Martínez y la primera parte del libro Escribiendo historias, el arte de narrar en el periodismo de Juan José Hoyos.

“Periodismo a secas” es como llama Germán Castro Caycedo, periodista y escritor colombiano,  al periodismo narrativo o literario, un periodismo que ha salido de nuestra propia realidad.  Aquel que describe con lupa no sólo el hecho sino el ambiente donde ocurre. Una postura un poco más diferente la da  el periodista americano y escritor Norman Simms al definirlo como una labor de tiempo completo, un periodismo que implica tiempo y oportunidades que ahora no muchos medios escritos están dispuestos a arriesgar. Y para el cronista colombiano, Germán Santamaría significa una forma de exaltar las emociones humanas a través de las historias estéticamente bien contadas, dice Santamaría: “me di cuenta de que lo único parecido a la literatura es el periodismo, porque se hacía con palabras”.


Hasta donde llega el lenguaje

El periodismo narrativo como fusión creativa del lenguaje y la realidad tiene como importancia llamar la atención del lector, darle más vida al discurso noticioso. Que el periodista no sea un agente pasivo de su acontecer, sino que por el contrario sea la voz de la realidad que no sólo van cargadas de datos, que más bien atienden a las preguntas del porqué y para qué y llevan emociones, tensiones y detalles que corresponden a la experiencia del vivir para contarlo. Dice Tomas Eloy Martínez, escritor y periodista argentino: “El periodismo no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”.

La importancia de este también depende de sus características, las cuales hacen de cada relato una obra única con la firma del artista que la escribió. El orden cronológico es pues un elemento muy importante al hablar de periodismo narrativo, ya que a diferencia de la estructura de pirámide invertida de la notica (de lo más importante a lo menos importante) este narra el orden de sucesos tal cual como pasó. Los focos de tensión y los detalles son también otra arma lingüística en la que la minucia le otorga a la historia verosimilitud al tiempo que la hace entretenida al lector.

En la narración periodística se encuentra la imagen de los personajes ya no como una simple cita, adquieren protagonismo y se convierten en el tono y la personalidad de la historia. El manejo del tiempo se integra a la historia como un detalle sutil pero a la vez importante que permite dar cabida a la descripción del espacio y la escenificación como características en las que el escritor se apropia del espacio para reconstruir una puesta en escena, al mismo tiempo el uso de diálogos y figuras literarias sirven para mostrar a los personajes del modo más realista posible. La voz del narrador y las posibilidades gramaticales imponen un estilo particular, según Juan José Hoyos: “el narrador es el primer personaje que el autor debe crear” y finalmente el contexto que relaciona el hecho central con las condiciones sociales, políticas y económicas que pueden estar involucradas.

A modo de conclusión, cuando el artista se siente identificado con su obra lo mismo trasmitirá a sus espectadores. Narrar bien significa estar dispuesto a ver con la claridad que otorga el apasionarse por las palabras de una historia que no necesita buscarse porque ya está ahí; en las realidades que nos rodean a diario.

viernes, 25 de junio de 2010

Tema: lo esencial es invisible a los ojos

Ciegos de la vida, ciegos de la realidad

Este ensayo está basado en el cuento, cómo se salvó Wang Fô incluido en el libro, cuentos orientales de la escritora europea Marguerite Yourcenar, editorial Alfaguara 1993, sus personajes principales, un joven y un pintor deciden emprender un viaje en búsqueda de la otra mirada: la sensibilidad artística de los objetos a través de los sentidos, para así hacer de su paso por la tierra una obra de arte en la que se vive armónicamente con el mundo que los rodea.

 El artista y sabio anciano Wang Fô viajaba por los confines del inmenso reino de Han (antigua denominación de China) admirando cada cosa detalladamente y buscándole su sentido, significado y esencia y lo hacía junto a su joven discípulo Ling, quien agradecido con él por enseñarle a ver el mundo desde una perspectiva diferente lo cuidaba como fielmente.


Embebido por la belleza del mundo, el maestro se sumergía en su obra de arte hasta hacerse parte de ella, llegando a ese mundo donde no existen las ataduras materiales. Y es que, a pesar de su universal fama como pintor, Wang-Fô no comerciaba con los dones de su prodigioso talento, porque su recompensa era de espíritu y conciencia, dedicando por completo a absorber las inagotables maravillas que salían a su paso, con esa luz interior que identifica a los artistas. Una mirada sensible y una extraordinaria habilidad manual.

Una epidemia mortal ha atacado el mundo, médicos e investigadores  se encuentran desesperados al no encontrar la cura a esta terrible enfermedad que está dejando a las personas congeladas,  indolentes de la vida y de lo que sucede a su alrededor.
Infinitos esfuerzos se han llevado a cabo por parte del gobierno de cada país, pero casi nada ha valido ya que los dirigentes y líderes también se han venido contagiando de esta enfermedad. 

Expertos aseguran que esta produce la condición óptica más rara de los últimos tiempos, “ceguera del alma” le han denominado y quien la padece puede tener entre los síntomas más comunes, total desconexión con el mundo, confusión aguda, ignorancialitis,  síndrome de pasividad activa y lo que hace aún más complicado su diagnóstico es que no hay señales físicas que delaten la presencia de la enfermedad y difícilmente una persona puede saber que la padece.

Qué hace que las personas no vean lo esencial sino lo superfluo, que no vayan más allá del objeto para encontrarle el sentido,  habría que empezar entonces por definir la palabra ver; en un sentido científico se podría decir que ver es la capacidad sensorial del cuerpo humano que le permite percibir, detectar o identificar objetos espaciales con unas condiciones de iluminación adecuada.
Sin embargo, teniendo la mayoría de personas esta cualidad, el problema no es de la vista como facultad del cuerpo sino de detalle y de análisis que esa mirada conlleva, cuando se deja de mirar con los ojos del alma (los órganos de los sentidos, que nos permiten atrapar la luz de las cosas, las imágenes de los objetos) la vista se enceguece y lo esencial se hace invisible, porque a pesar de que la imagen es capturada por el sistema visual (órganos de los sentidos) no es analizada minuciosamente, lo que la hace poco importante y tiende a perder su sentido.
La ceguera del alma ha seguido avanzando y debido a esto se adelantan estudios para detectar la causa de esta epidemia y sus posibles consecuencias en pro de hallar  una cura definitiva.

 Una de las causas detectadas por Káiser Family Foundation en un comunicado de prensa reciente, reporta que jóvenes no tienen normas sobre la cantidad de tiempo que pueden pasar Con TV, Videojuegos, o equipos, lo que desarrolla ágilmente el primer síntoma de desconexión con el mundo e ignorancialitis. Hoy en día, 8-18 años de edad dedican un promedio de 7 horas y 38 minutos (7:38) a la utilización de medios de entretenimiento en un día normal (más de 53 horas a la semana). 

 El país CCUU (Consumistas Unidos) situado casi en su totalidad en América del Norte, se ha visto afectado también por esta hecatombe y por ello han decidido convocar una reunión extraordinaria inicialmente con los dirigentes  de los países del continente americano; a la junta también asisten científicos, médicos  sicólogos y un artista, con el fin de desarrollar conceptos concretos desde diferentes campos.

“Que comience el debate”, así se dio inicio a la importante reunión que revelaría causas, consecuencias y posibles soluciones a esta epidemia, era la primera vez en muchos años que se hacia un debate con base a argumentos, que se dada lugar a la discusión limpia, por primera vez no se trataba de ganar en intereses propios, sino de convencer para la ganancia de todo un continente en crisis.

El presidente de CCUU le cedió la palabra al sicólogo para ampliar el panorama desde un marco histórico.La cultura materialista ocasionó en gran medida la falta de sensibilidad y del tan necesario contrapeso psicológico, imaginativo, intuitivo y holístico que todavía hoy precisamos para comprender y desarrollar la vida, dijo el psicólogo. 

A partir de los años cuarenta, después de la segunda guerra mundial se impone en CCUU la teoría funcionalista, (cultura de masas),  caracterizada por el utilitarismo otorgado a las acciones que deben sostener el orden establecido en las sociedades. Valores imprescindibles para el desarrollo científico y humano. 

Perdone señor psicólogo ¿esto que tiene que ver con la epidemia que nos está invadiendo?, preguntó respetuosamente el presidente de Solombia, doctor Fernando Uribe guerra; pues es precisamente la falta de análisis de los fenómenos que han impactado nuestra era lo que no nos permite desarrollar una cura efectiva a la enfermedad, “si el problema es de visión, tendremos que ir más allá de la epidemia, hay que atacar las raíces del problema”, argumentó el artista.

Luego interviene el médico para hacer la contraparte diciendo, La merma de los mencionados valores, es debida a que tal pensamiento produce y deviene de la insuficiente falta de estimulación psicofisiológica del hemisferio cerebral derecho, así como de la insuficiente interacción del cuerpo calloso intracerebral; contribuyendo con ello a mermar el sentido común o buen juicio para percibir la realidad objetiva en sus dos diferentes y grandes planos: abstracto y estructural u (Onda-Partícula): Abstracto (onda), y estructural (Partícula).

Ya que la cultura y psicología materialista relega uno de los dos pilares fundamentales (El abstracto) que posibilitan el conocimiento y la percepción de la vida a costa del otro.
Pero, ¿Qué hacía un artista en tan importante reunión?, este personaje juega un papel muy importante en dicho encuentro, pues trascendió la lectura textual de la epidemia para examinar detalladamente el contexto, dándoles una mirada más sensible y crítica de la situación, que les permitiera sumergirse en esa realidad con mayor claridad.

Hacer parte de la obra de arte, como lo hizo Wang Fô cuando el emperador lo obligó a terminar una pintura, pese a la realidad de que sus ojos iban a ser aniquilados por él, pudo encontrar escape en la obra de arte, su salvación la tuvo en el arte.

Para entender un poco más la idea anterior me valgo del concepto comprensión lectora como el problema entre leer y comprender. “Se entiende por lectura la capacidad de entender un texto escrito”, (Adam y Starr, 1982). Leer es un proceso de interacción entre el lector y el texto, proceso mediante el cual el primero intenta satisfacer los objetivos que guían su lectura. Comprender es establecer un diálogo con el autor, entender sus pensamientos, descubrir sus propósitos, hacerle preguntas y tratar de hallar las respuestas en el texto.

Comprender lo leído es también relacionar, criticar o superar las ideas expresadas; implicación que no requiere de la aceptación tácita de cualquier proposición, pero que exige una comprensión cabal de lo que está valorando o cuestionando por parte del lector. He ahí la diferencia entre leer y comprender lo leído, asimilar e ir más allá, así como el propósito de una pintura no es sólo su forma ni la gama colores empleados en ella, sino lo que estos colores significan en la obra, el contexto en el que está expuesta y por quien fue elaborada.

A modo de conclusión se puede inferir que no se deben leer realidades, sino comprender contextos, en el mundo del discípulo de Wang Fô, Ling crece aislado en su casa y sólo tiene referencia del mundo que lo rodea así que el mundo externo lo asusta. Vale la pena entonces analizar las interacciones humanas desde los estudios pragmáticos, que a diferencia del funcionalismo permite indagar a profundidad las relaciones interpersonales desde un contexto, esto a su vez nos conducirá a una mirada más sensible y crítica de la realidad puesto que la mirada implica detalle y buena observación, mirar de cerca los fenómenos actuales, tales como el internet, la virtualidad y el materialismo desmesurado del presente siglo.

Después de largas horas de discusión la reunión había culminado, al otro día en primera página de los periódicos más importantes de las ciudades salieron a la luz las decisiones tomadas por los gobernantes de toda América, “la solución está en el arte” y adjunto al título un fragmento del cuento El principito, el relato corto más conocido del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry que decía así:

—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
—Es el tiempo que yo he perdido con ella… —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…
—Yo soy responsable de mi rosa… —repitió el principito a fin de recordarlo.

Esta epidemia aún se sigue expandiendo, pero avances científicos permitieron encontrar la vacuna contra la ceguera del alma, que contiene altas dosis de conocimiento y componentes nutritivos que ayudan también a prevenir la desnutrición desde la infancia, hace más sensible la visión y da una dosis de activismo social a las personas, recientes estudios han comprobado que la vacuna no solo previene la enfermedad sino que las personas que la reciben aportan más en cuanto al progreso del país.


Lastimosamente el sistema de salud no está en las mejores condiciones y pese a los esfuerzos todavía faltan muchas personas por acceder a la cura de la enfermedad, por ahora la enfermedad intenta ser controlada, mientras una parte de la sociedad vive y la otra solo existe.